Diversificación e inversión privada
En este escenario, las energías renovables no convencionales, principalmente la energía solar y la eólica, adquieren una importancia estratégica. Viedma resaltó la Ley 7599/2025, de Modernización del Régimen de Energías Renovables no Convencionales, reglamentada mediante el Decreto 6034/26. El nuevo marco contempla, entre otros aspectos, licencias de hasta 30 años, la figura del gran consumidor y la posibilidad de compraventa directa de energía entre privados. La participación del sector privado constituye otro componente fundamental. La modificación del régimen de Producción y Transporte Independiente de Energía Eléctrica (PTIEE), mediante la Ley 7299/2024, busca generar mejores condiciones para atraer inversiones y ampliar la oferta energética nacional.
Nuevas tecnologías y seguridad energética
La diversificación también abre oportunidades para tecnologías emergentes como el hidrógeno verde, capaz de vincular la disponibilidad de electricidad renovable con nuevos procesos industriales. En este ámbito, Viedma destacó la certificación de la Unidad Experimental de Hidrógeno Verde de Itaipú, a través del PTI-PY. Asimismo, señaló que la seguridad energética debe ocupar un lugar central en la planificación nacional. Depender de energía importada puede exponer al país a fluctuaciones de precios, decisiones externas y crisis comerciales o diplomáticas, reduciendo su autonomía y los incentivos para desarrollar fuentes propias.
Una economía energética 360°
Viedma planteó finalmente el concepto de una “economía energética 360°”, basada en la convergencia entre innovación, eficiencia y nuevas oportunidades. El desafío para Paraguay es dejar de ser únicamente un gran productor de electricidad y avanzar hacia una economía que genere inversiones, industrias, tecnología y desarrollo a partir de su enorme potencial energético.
