Paraguay abre una nueva etapa para las energías renovables no convencionales

Paraguay se encuentra ante un momento clave para el desarrollo de su sector energético. Con la reglamentación de la Ley Nº 7599/2025 “De Modernización del Régimen que Regula y Fomenta la Generación de Energía Eléctrica a partir de Fuentes de Energías Renovables No Convencionales No Hidráulicas”, el país da un paso importante hacia la diversificación de su matriz eléctrica y la incorporación ordenada de nuevos actores privados en la generación de energía.

Un país renovable que busca diversificar su matriz
Históricamente, Paraguay se ha destacado por contar con una matriz de generación eléctrica basada en fuentes renovables, principalmente hidroeléctricas. Sin embargo, el crecimiento de la demanda, la necesidad de mayor seguridad energética y las nuevas oportunidades de inversión hacen necesario ampliar el horizonte hacia otras fuentes, como la energía solar, eólica, biomasa, geotérmica y otras tecnologías limpias.
La nueva reglamentación apunta justamente a ordenar ese proceso. El objetivo no es reemplazar la energía hidroeléctrica, sino complementar la matriz nacional con nuevas fuentes que permitan mayor flexibilidad, competitividad y sostenibilidad.

Nuevos actores en el mercado eléctrico
La normativa establece las condiciones para que personas físicas, empresas e inversionistas puedan participar en la generación de energía eléctrica a partir de Energías Renovables No Convencionales, conocidas como ERNC.
Esto representa un cambio relevante en el modelo energético nacional, ya que habilita nuevas formas de producción, autoconsumo, venta de excedentes, suministro a grandes consumidores e incluso exportación de energía.
Entre las figuras contempladas se encuentran el Autogenerador ERNC, el Cogenerador ERNC, el Generador ERNC y el Exportador ERNC. Cada uno tendrá condiciones específicas de participación, conexión, operación y comercialización.

Autogeneración: una oportunidad para hogares, industrias y comercios
Uno de los puntos más importantes del Decreto es la posibilidad de que empresas, industrias, comercios e incluso otros usuarios puedan producir energía para su propio consumo.
El Autogenerador ERNC podrá generar electricidad para cubrir sus necesidades y, en determinados casos, inyectar excedentes al Sistema Interconectado Nacional. Esta figura abre una oportunidad concreta para reducir costos energéticos, mejorar la eficiencia y avanzar hacia modelos de producción más sostenibles.
Para el sector industrial, especialmente, esto puede representar una herramienta estratégica. La instalación de sistemas solares, biomasa u otras fuentes renovables podría ayudar a disminuir la dependencia del suministro tradicional y mejorar la previsibilidad de los costos eléctricos.

El rol del Estado y la ANDE
El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, a través del Viceministerio de Minas y Energía, será la autoridad de aplicación del régimen. Su función será dictar resoluciones, establecer lineamientos técnicos, aprobar condiciones contractuales, regular licencias y coordinar con otras instituciones públicas. La ANDE, por su parte, tendrá una participación fundamental en los estudios técnicos, la evaluación de la capacidad de conexión, la medición de energía, la operación del sistema y la elaboración de informes necesarios para definir tarifas y peajes.

La coordinación entre ambas instituciones será determinante para que el nuevo régimen funcione con claridad, seguridad y eficiencia.

Licencias, contratos y seguridad jurídica
La reglamentación también introduce herramientas importantes para dar mayor seguridad jurídica a los proyectos. Entre ellas se destacan las licencias ERNC, el registro ERNC, los contratos de conexión y suministro, los contratos de compraventa de energía, los contratos de transporte y los mecanismos de medición, liquidación y pago. Estos instrumentos permitirán que los proyectos se desarrollen con reglas más claras, tanto para el sector público como para el sector privado. La previsibilidad será clave para atraer inversiones, especialmente en proyectos que requieren planificación técnica, financiamiento y retorno a mediano o largo plazo.

Calidad, seguridad y estabilidad del sistema eléctrico
El ingreso de nuevos generadores al sistema eléctrico debe realizarse de manera ordenada. Por eso, la normativa presta especial atención a la calidad y seguridad del suministro.
La conexión de nuevos proyectos no podrá afectar la estabilidad, la confiabilidad ni la calidad del servicio eléctrico. Para ello, se prevén estudios técnicos, ensayos previos, sistemas de medición adecuados, exigencias de operación y control, además de la posibilidad de suspender conexiones cuando existan riesgos técnicos o incumplimientos. Este punto es fundamental, ya que la incorporación de energías renovables variables, como la solar o la eólica, requiere una adecuada planificación técnica para evitar impactos negativos en la red.

Obras de conexión e infraestructura
En cuanto a las obras de conexión, modificación, refuerzo o ampliación de redes, el Decreto establece que los costos deberán ser asumidos, según el caso, por los autogeneradores, cogeneradores, generadores o exportadores ERNC.
También se contemplan disposiciones sobre servidumbres, instalaciones privadas de transmisión y fiscalización técnica por parte de la ANDE.
Esto significa que cada proyecto deberá evaluar no sólo la inversión en generación, sino también las condiciones de conexión y los posibles costos asociados a la infraestructura eléctrica necesaria.

Exportación de energía renovable
La exportación de energía renovable no convencional aparece como otro eje estratégico. El régimen permite que empresas privadas produzcan energía con fines de exportación, bajo condiciones reguladas, contratos específicos, pago de peajes y procedimientos de control.
Esta posibilidad podría posicionar al Paraguay como un actor regional más dinámico en el mercado energético. Además de su histórica fortaleza hidroeléctrica, el país podría aprovechar su potencial solar, biomasa y otras fuentes para generar nuevas oportunidades comerciales con mercados vecinos.

Impacto económico y oportunidades de inversión
Desde una mirada económica, la reglamentación puede convertirse en una herramienta para atraer inversiones nacionales y extranjeras, generar empleo calificado, impulsar la incorporación de tecnología y fortalecer cadenas de valor vinculadas a la energía, la industria, la construcción, la ingeniería y los servicios técnicos.
También puede favorecer el desarrollo de proyectos solares, eólicos y de biomasa en distintas zonas del país, especialmente en regiones con alto potencial de generación y demanda energética creciente. Para el sector técnico y profesional, este nuevo escenario también implica una oportunidad: se necesitarán más especialistas en diseño, instalación, operación, mantenimiento, medición, protección, automatización y gestión de proyectos de energías renovables.

El desafío de la implementación
El gran desafío estará en la implementación. Para que el régimen funcione de manera efectiva, será necesario que las instituciones actúen con coordinación, transparencia y capacidad técnica.
También será fundamental que las reglas sean claras para los inversionistas, que los procesos administrativos sean ágiles y que la infraestructura eléctrica acompañe el crecimiento de nuevos proyectos.
Una reglamentación moderna sólo tendrá impacto real si logra traducirse en proyectos concretos, inversiones sostenibles y beneficios para el sistema eléctrico nacional.

Una oportunidad para el futuro energético del Paraguay
Con esta reglamentación, Paraguay no solo busca diversificar su matriz de generación, sino también prepararse para una nueva etapa del mercado eléctrico.
El país tiene la oportunidad de transformar su ventaja energética en una plataforma de desarrollo industrial, tecnológico y económico. La incorporación de energías renovables no convencionales puede fortalecer la competitividad nacional y abrir nuevas oportunidades para empresas, profesionales e inversionistas.
En definitiva, la Ley Nº 7599/2025 y su Decreto reglamentario marcan un antes y un después para las energías renovables no convencionales en Paraguay. Si se implementa correctamente, este marco normativo puede abrir el camino hacia un sistema eléctrico más moderno, competitivo, seguro y preparado para las demandas del futuro.