Esta tercera edición de la Norma Paraguaya NP 2 028 96 establece requisitos para las instalaciones eléctricas de baja tensión e introduce cambios en materia de seguridad, procedimientos de inspección y responsabilidades profesionales. La revisión busca adecuar las exigencias nacionales a las nuevas tecnologías y a las referencias internacionales, luego de 13 años de vigencia de la edición anterior.
Jorge Parra, experto del Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN), explicó que la actualización apunta a contar con un documento técnico acorde con las necesidades actuales y a fortalecer el papel de los profesionales calificados. “El objetivo es velar por las personas, los animales y los bienes en general”, afirmó.

Jorge Parra
Entre las 39 modificaciones, se establece la responsabilidad del electricista con matrícula del INTN en los trabajos de proyecto, ejecución y mantenimiento de instalaciones eléctricas. También se incorporan un método de medición de la resistencia de puesta a tierra, ensayos específicos para la inspección y referencias a normas internacionales. La nueva edición incluye, además, dos anexos informativos sobre análisis de termografía y medición de parámetros relacionados con la calidad de la energía eléctrica.
Fiscalización y certificación
Pese a la actualización normativa, la implementación de controles continúa siendo uno de los principales desafíos. Parra indicó que el INTN trabaja en la definición de un esquema de fiscalización para establecimientos inspeccionados y no inspeccionados, además de coordinar con otras instituciones públicas el cumplimiento de las exigencias legales, especialmente en locales comerciales e industriales de concurrencia pública.
En cuanto a la certificación de productos eléctricos, durante la Semana de la Seguridad Eléctrica, realizada a fines de septiembre, se retomó la conformación del comité encargado de establecer los mecanismos de ensayo, certificación y control, con participación de organizaciones públicas y privadas. El proceso aún se encuentra en una etapa inicial y requiere, entre otras condiciones, contar con laboratorios nacionales que permitan realizar los ensayos técnicos correspondientes.
En el ámbito residencial, el INTN también mantuvo reuniones con desarrolladores inmobiliarios y profesionales de la construcción para promover la aplicación de la norma, particularmente en edificios en altura. Parra señaló que todavía existe una insuficiente percepción de los riesgos que representan las instalaciones deficientes y el empleo de materiales que no reúnen las condiciones mínimas de seguridad.
El país cuenta actualmente con más de 1.000 electricistas y más de 250 inspectores de instalaciones eléctricas con matrícula del INTN. Estos profesionales deben actualizar sus conocimientos sobre la tercera edición de la norma, cuya aplicación requiere formación técnica y procedimientos adecuados para garantizar la seguridad de los usuarios.
Adecuación técnica y responsabilidad
El Ing. Walter Filizzola, docente del ITC y representante de la institución ante el Comité Técnico de Normalización CTN 02 Electricidad, dijo estar satisfecho personal y profesionalmente por haber participado del proceso de revisión para adaptar los requisitos a la evolución tecnológica y a las experiencias acumuladas en el sector.

Ing. Walter Filizzola
Explicó que las normas deben actualizarse periódicamente, aunque los plazos dependen de las características de cada ámbito y de los cambios registrados en la práctica profesional. Filizzola señaló que, durante la revisión, se prestó especial atención a los criterios de protección y seguridad, así como a la calificación de quienes proyectan, ejecutan y mantienen instalaciones eléctricas.
