Opinión

Itaipú 2023 de nuevo ocupa espacios en la prensa brasileña

La prensa brasileña comenzó a ocuparse con mayor insistencia de la cada vez más cercana fecha de revisión de las disposiciones del Anexo C del Tratado de Itaipú, “Bases financieras y de prestación de los servicios de electricidad” de la Entidad Binacional.

Reiteremos que el 13 de agosto de 2023 caduca el plazo de 50 años que establece este anexo (numeral VI) para la “revisión” de todo el documento y, por qué no, de los artículos conexos del cuerpo principal del Tratado.

Folha de Sao Paulo, uno de los grandes rotativos de la principal urbe industrial del Brasil, en enero pasado publicaba lo siguiente: “... después de 50 años de sociedad entre Brasil y Paraguay, corresponderá al gobierno de Jair Bolsonaro (PSL) renegociar el contrato de la usina hidroeléctrica de Itaipú, la segunda mayor del mundo y responsable del 15% de la energía consumida en el Brasil”.

Las “conversaciones prometen ser duras y el resultado podría afectar la cuenta de la luz de los brasileños e inclusive la oferta de energía del país”, agregaba con cierto desparpajo la periodista Tais Hirata en el material informativo que publicó en el medio paulista.

El vaticinio de la colega brasileña, de acuerdo con el Derecho Internacional, de alguna manera, se hace eco de los históricos reclamos paraguayos a su socio en condominio, por partes iguales, en Itaipú. Desde la perspectiva simplista de los sectores hoy beneficiados con el subsidio paraguayo es como señala Hirata, aumentaría la cuenta de la luz en Brasil, porque nuestro país dejaría de subsidiar, con su energía, al sector eléctrico brasileño.

En efecto, basta con recordar que 34 años después de la puesta en servicio de Itaipú, la República del Paraguay, a pesar de que el Art. XIII del Tratado consagra la división de la producción de la gran central por partes iguales, pudo aprovechar solo alrededor del 7%, con el abrumador 93% faltante se benefició el mercado brasileño.

A finales de noviembre del año pasado, la Entidad Binacional informaba y celebraba el récord de haber producido 2600 millones de MWh desde 1984. Sin embargo, ni los funcionarios paraguayos de Itaipú se propusieron informar a la opinión pública -también a la brasileña- cuánto aprovechó el mercado eléctrico paraguayo de tan extraordinaria riqueza energética.

El artículo XIII, es verdad, también establece igualmente que se reconoce a una de las partes, en rigor al Brasil, el “derecho de adquisición”..., “de la energía que no sea utilizada por el otro, en rigor Paraguay, para su propio consumo”.

…Pero, con riesgo de caer en la machaconería, que en este caso se justifica plenamente, la adquisición de la que se habla en el artículo de referencia, luego muta en “compensación” y la “compensación” que en buen castellano significa canjear dos cosas del mismo valor, se redujo una paga cuyo valor fue definido en 1973, que fueron ajustando desde 1985 hasta el 2009 con una avaricia injustificable.

En efecto, a pesar de la triplicación del factor multiplicador en el 2009, el valor “compensatorio” que recibe nuestro país ronda apenas los US$ 10/MWh, sobre el costo de Itaipú, antes de ese año percibía menos de US$ 3/MWh.
En los últimos días, a la publicación de referencia su sumaron otros, como los de Valor Económico, que incorpora inclusive una entrevista sobre el tema con el ministro de Minas y Energía del Gobierno de Jair Bolsonaro, Benito Alburqueque, quien anunciaba que quiere negociar con nuestro país sobre el tema.

Lo inquietante es que en nuestro país, el jefe del Gabinete Civil de la presidencia de la República, Julio Ullón, decía recientemente a la prensa que el Gobierno de Mario Abdo Benítez “sigue considerando la conformación del correspondiente equipo de trabajo”. Quedan menos de cinco años para la cita histórica, los intereses nacionales y también los sectoriales y hasta personales son grandes. Aguardamos que el patriotismo se imponga en esta decisiva encrucijada.