Opinión

¿Derecho de propiedad o apenas derecho de uso?

La central hidroeléctrica paraguayo-brasileña Itaipú alcanzó el 28 de noviembre último una producción acumulada de 2.600.000.108 MWh (1 MWh = 1000 kWh) en el periodo comprendido entre el 5 de mayo de 1987 y la fecha señalada, según fuentes oficiales de la entidad binacional.

Debe apuntarse empero, según fuentes especializadas de nuestro país, que el Sistema Interconectado Nacional (SIM) de tan ingente cantidad de energía utilizó apenas alrededor del 7% y que el sistema brasileño aprovechó el 93%.

Si la producción total de Itaipú en 34 años y seis meses fue de 2.600.000.108 millones de MWh, cantidad con la que se pudo “iluminar el planeta durante 42 días”, tal como lo destacaba el material informativo que subieron a su página web las oficinas brasileñas del ente binacional a finales de noviembre, al Paraguay le tocó 182.000.007,5 MWh, en tanto que a nuestros socios en condominio, por partes iguales, Brasil, 2.418.000.100 MWh.

Recordemos que el Art. XIII del Tratado establece que “la energía producida por el aprovechamiento hidroeléctrico… será dividida en partes iguales entre los dos países...”. En otras palabras, si en 34 años y seis meses la hidroeléctrica produjo 2.600.000.108 MWh, 1.300.000.054 MWh pertenecen al Paraguay y 1.300.000.054 al Brasil.

Sin embargo, si en este extenso período, la ANDE utilizó 182.000.007,5 MWh, en promedio, o sea 14% de la energía paraguaya en Itaipú, se puede concluir que “cedió” a nuestros socios el 86% faltante, o sea 1.118.000.047 MWh.

El Art. XIII del Tratado reconoce asimismo a cada parte, en rigor exclusivamente al Brasil, “el derecho de adquisición... de la energía que no sea utilizada por el otro”.

Adquirir es sinónimo de comprar, pero en el Tratado, esta operación, que debió ser simplemente de compra venta, según los precios vigentes en el mercado, se convirtió en una “cesión” del derecho de uso de la energía de Itaipú - no del Paraguay, según ciertas interpretaciones, inclusive de algunos técnicos paraguayos, compensable por el beneficiario, un concepto -el de compensación- también alterada por la interpretación caprichosa de los administradores de turno de Itaipú.

En efecto, en la práctica de la entidad binacional compensar ya no denota canjear un objeto por otro del mismo valor. Esa es la razón por la cual el Paraguay, en este concepto recibió una cantidad extraña a los valores y razones de mercado (Anexo C. III. 8), que hasta hoy - desde el 2011-, inclusive con los “ajustes” logrados en el 2009 y aplicados desde el 2011, no alcanzan los US$/10/MWh, tal vez porque la compensación ya no era por la energía cedida, pese a lo acordado en el Acta de Foz de 1966, documento mencionado en el tercer párrafo del Considerando del Tratado, sino apenas por la cesión “del derecho de uso de la energía de Itaipú”.