Opinión

Movilidad Eléctrica. Grandes ventajas, enormes desafíos (Parte I)

Sin duda, la movilidad eléctrica ha llegado para quedarse y marcará el futuro del transporte. Un transporte más eficiente, amigable con el medioambiente y sostenible. Pero su inserción e implementación sustentable enfrentan enormes barreras que requieren formidable construcción de capacidades e instituciones, que no tenemos.

Ing. Guillermo López Flores

La movilidad eléctrica es aquella que hace uso de uno o más motores eléctricos para generar la locomoción. Actualmente este tipo de movilidad ofrece soluciones para viajes y cargas pequeñas (bicicletas, scooters y motocicletas eléctricas) hasta viajes largos y con carga pesada (con vehículos de transporte público eléctricos).

Y a esto hay que añadir que esta tecnología se encuentra en constante evolución, haciendo que la movilidad eléctrica no sólo sea cada vez más eficiente, sino que también tenga nuevos usos: los camiones, aviones y botes eléctricos que se encuentran en fase experimental marcarían el inicio de la electrificación de toda la movilidad.

Ventajas de la movilidad eléctrica
La movilidad eléctrica mejora la calidad de vida de las personas al no emitir gases tóxicos. Asimismo, al prescindir de los motores de combustión (ICE), los vehículos eléctricos (EV) evitan la emisión de toneladas de gases de efecto invernadero, lo que ayuda a mitigar los efectos del cambio climático.

Para Paraguay, la movilidad eléctrica significa: i) disminuir la total dependencia de los combustibles derivados del petróleo y sus cíclicos shocks de precios, ii) Notable economía tanto en mantenimiento como y sobre todo en combustible.

Plan de movilidad eléctrica en Paraguay
El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible, a través de la Dirección Nacional de Cambio Climático y el Viceministerio de Minas y Energía del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, llevan adelante un proyecto de elaboración de un Plan Maestro de Movilidad Eléctrica para el Transporte Público Urbano y Logístico en Paraguay. La tarea está encomendada a un equipo consultor de la empresa E- Mobilitas de México contratada por la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ) a través de Euroclima + y que cuenta con el apoyo de la Fundación Yvy Pora de Paraguay y el Instituto de Movilidad de España.

Este Plan Maestro pretende ser una herramienta de política pública que permita establecer los lineamientos generales y específicos para una transición hacia la electrificación del transporte público y logístico en Paraguay.

Dentro de este plan se definirán criterios mínimos de calidad y un marco de medidas, actividades y programas para avanzar en la implementación de un transporte público y logístico de calidad, bajo en emisiones, que responda a lineamientos establecidos en otras políticas públicas, como el Plan Nacional de Desarrollo Paraguay 2030, las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC) y la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica.

Impacto sobre la red eléctrica (y doméstica)
Supongamos 100.000 VE recargando a la noche en casa a 16A, 220 V, durante 8 horas, a 3 kW por cargador domiciliario tenemos una demanda de 300 MW. La recarga de un vehículo eléctrico puede clasificarse de acuerdo al tiempo en: convencional, semirápida y rápida.

Recarga convencional (16 amperios), recarga en casa. En la recarga convencional el vehículo eléctrico se enchufa a un tomacorriente común por aproximadamente 8 horas para lograr una carga completa. Esta carga emplea la intensidad y voltaje eléctricos del mismo nivel que la misma vivienda, es decir, 16 amperios y 230 voltios. Por ello es óptima para dejarse cargando en el garage durante la noche.

Recarga semirápida (32 amperios). Con este tipo de recarga, la batería del vehículo eléctrico sólo necesita 4 horas para cargarse por completo. Esta recarga emplea 32 amperios de intensidad y 230 VAC (voltaje de corriente alterna), lo que implica una potencia eléctrica de aproximadamente 7,3 kW (kilovatio).

Recarga rápida. En la carga rápida el vehículo sólo necesita cerca de 30 minutos para recargar el 80% de su batería. Al usar una mayor intensidad eléctrica, la carga rápida entrega la energía en corriente continua obteniendo una potencia de salida del orden de los 50 kW. Requiere de infraestructura especial y es concebida como una solución para incrementar la autonomía de los autos eléctricos o como cargas de conveniencia.