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Paraguay subsidió, con Itaipú, desarrollo industrial del Brasil

 

“Subsidiamos el desarrollo económico e industrial del Brasil con la energía paraguaya, que se fue a precio de banana, en comparación con los mismos precios de mercado que ofrecería Brasil”, explicaba el investigador paraguayo-norteamericano, Miguel Carter, en la conferencia “Itaipú, la riqueza energética perdida del Paraguay”, en el Teatro de las Américas del Centro Cultural Paraguayo Americano.

La exposición del Dr. Carter fue organizada por la Asociación Paraguaya de Profesionales graduados en los EE.UU. (APPG). El cotejo del monto que recibe nuestro país por la cesión de su excedente energético en la gran central hidroeléctrica binacional a la economía brasileña con los precios que rigen en el mercado de bananas es muy elocuente; no obstante, Carter no se conformó con esta figura retórica, porque lo demostró con datos, cifras, información, etc. que obtuvo de la propia entidad binacional, de los entes reguladores del mercado eléctrico brasileño, así como de instituciones multilaterales como el FMI y el Banco Mundial. Señaló, en forma reiterada, que adoptó, aplicó y enriqueció el método que utilizó el equipo de Jeffrey Sachs en el 2012 sobre las pérdidas paraguayas en Itaipú.

Cifras multimillonarias
El politólogo estadounidense concluyó que si a la energía paraguaya cedida se le aplicaba en el lapso comprendido entre 1985 y 2016 los precios vigentes en cinco mercados (brasileños y en el internacional) nuestro país hubiera recibido entre US$ 36,9 y 103,3 mil millones (cifras indexadas a valores del 2016), pero consiguió apenas US$ 4,3 mil millones. Los mercados brasileños cuyos precios utilizó Carter en su base de datos son los siguientes: Mayorista, el de las hidroeléctricas, por ende de largo plazo; el industrial, el del petróleo y el residencial.

Pérdida paraguaya
Con el fin de facilitar la comprensión del público asistente a su conferencia, el politólogo adoptó el promedio de todas estas cifras y concluyó que la pérdida paraguaya, en promedio, en esos 31 años, podía estimarse en US$ 57,7 mil millones. Carter no se limitó a calcular los ingresos perdidos por nuestro país en el período de referencia, también estimó “el efecto potencial” de esos ingresos perdidos en el PIB de nuestro país. Acerca del “potencial impacto” en el PIB paraguayo de esas “pérdidas”, dijo que entre 1985 y el 2016 “se hubiera duplicado el gasto del presupuesto en salud, también en el de educación y nos hubiera sobrado US$ 24 mil millones”.
“Paraguay ya hubiera sido el primer mundo, con todas las carreteras, puentes, con todo lo que hubiera podido hacerse, y no ahora, se hubiera hecho en la década de los 80, 90 en adelante. Hubiéramos tenido otra historia, el país hubiera sido otro. Los números lo dicen, son estimaciones, pero están todos bien fundamentados, no son arbitrarios”, agregó.

“Hubiera sido otro el bienestar, la calidad de la educación que hubiéramos ofrecido a generaciones de paraguayos, sobre todo a la generación del bono demográfico. Ésto (el altísimo costo de oportunidad para el país) tiene nombre y apellido: Tratado de Itaipú”, concluyó.

¿Qué podemos hacer los paraguayos de cara al 2023?
Fecha en que vence el plazo para la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú, le preguntó el periodista que lo había entrevistado y la respuesta del politólogo no se hizo esperar: “ahora no hay condiciones para anular el Tratado o lo que fuera, hay que renegociar en el 2023, pero hay que generar un clima, calor popular detrás de las negociaciones. Los argumentos no deben ser puramente técnico-jurídicos, también hay que generar argumentos sobre lo que pasó, con un Tratado firmado por dos dictaduras, que se hizo herméticamente, sin la menor transparencia, con poquísimo tiempo para discutir... Hay condiciones para decir que acá hubo una lesión a los intereses históricos del Paraguay”, fnalizó.

Trayectoria del investigador
Miguel Carter es licenciado en Ciencias Políticas y Estudios Latinoamericanos por la University of Minnesota, doctor en Ciencias Políticas por la Columbia University de Nueva York, con estudios de posdoctorado en la University of Oxford como fellow del Centre for Brazilian Studies y St. Antony’s College. Actualmente es director del Centro para la Democracia, la Creatividad y la Inclusión Social (DEMOS), un nuevo espacio para la investigación científica y promoción ciudadana con actividades en nuestro país, Bolivia y Guinea-Bissau. Entre sus obras se mencionan Más allá de los Escándalos: El cambiante contexto de la corrupción en América Latina. El papel de la iglesia en la caída de Stroessner, etc.