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Política Energética 2040

La ejecución eficiente de la Política Energética 2040 y el Plan Nacional de Desarrollo 2030, así como el aprovechamiento de la energía eléctrica para el desarrollo industrial del país, fueron algunos de los factores claves planteados en la segunda jornada del Foro Energético Paraguay 2040, cuyo primer ciclo se realizó en el Instituto del Banco Central del Paraguay (BCP).

El Foro Energético Paraguay 2040 fue una iniciativa de la ITAIPU Binacional, el Centro de Recursos Naturales, Energía y Desarrollo (CRECE) y el Grupo de Investigación en Sistemas Energéticos de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (GISE-FPUNA). En las mesas de trabajo conformadas por referentes de la sociedad civil e instituciones involucradas en la Política Energética de nuestro país, las discusiones se enfocaron en las fortalezas y debilidades previamente identificadas en anteriores experiencias, de donde luego surgieron los objetivos a ser priorizados con miras al futuro. Entre las fortalezas analizadas se encuentran el superávit de la energía hidroeléctrica y el potencial de generación de electricidad con fuentes de energía renovables no convencionales.

Debilidades
Entre las debilidades identificadas por los participantes se mencionaron la falta de una institución articuladora del sector energético nacional, así como la ausencia de una coordinación adecuada entre actores relevantes del sector. La mayoría de los presentes coincidió en la necesidad de crear un Ministerio de Minas y Energía que se encargue de llevar adelante las políticas de Estado en el sector energético y, que en lo posible, sea una institución fuerte, que no esté supeditada a la administración temporal del poder o gobierno de turno.

Oportunidades y amenazas
Durante los debates también se observaron la lista de oportunidades y amenazas previamente identificadas. Entre las oportunidades se encuentran los países con recursos complementarios para potenciar industrias estratégicas, el bono demográfico para promover el desarrollo industrial, el desarrollo tecnológico de la movilidad eléctrica, así como países vecinos con estructuras de mercado para la comercialización de electricidad. Mientras que algunas de las amenazas percibidas en las mesas de trabajo fueron la falta de consenso entre los distintos grupos de interés y un sector transporte basado totalmente en combustibles importados. El uso y la exportación de biomasa sin certificación es otro factor preocupante, así como el riesgo de crisis eléctrica a mediano plazo debido al déficit de potencia eléctrica. En ese sentido, la mayoría coincidió en que se debe aprovechar la riqueza de nuestro país en materia de recursos, lo que permitirá un desarrollo sostenible basado en las energías renovables.

Integración energética regional
También se mencionó la necesidad de que Paraguay sea protagonista de la integración energética regional y, finalmente, la inversión en nuevas centrales de generación eléctrica con miras a fortalecer la capacidad de suministro. En otro momento, también se discutió acerca de la necesidad de que más allá de definir las fuentes de energía necesarias para el futuro, se requiere, sobre todo, fortalecer el sistema de distribución eléctrica para garantizar el servicio.

Asimismo se planteó en una de las conclusiones, que en el marco de la Política Energética las instituciones trabajen de manera conjunta y se otorgue especial importancia a la revisión del Anexo C del Tratado de ITAIPU.