Entrevista

Revisión del Anexo “C” del Tratado de ITAIPU

Obispos piden diálogo y concertación para el bien común

Los obispos del Paraguay, al iniciar su Asamblea General Ordinaria 229°, presentaron y pusieron a disposición en su carta pastoral, orientaciones a tener en cuenta ante la Revisión del Anexo “C” del Tratado de ITAIPU. La misma apuesta “al diálogo y la concertación social para alcanzar el bien común del país”. La epístola va dirigida a las autoridades nacionales, al pueblo paraguayo y brasileño, a la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil, y en especial a los jóvenes, que son “nuestro presente y nuestro futuro”.

Entrevista: Julio Quintana.

Los obispos consideran que la negociación del Tratado, por sus implicancias jurídicas, económicas, sociales y ambientales, necesita ser legitimado con el involucramiento y la participación de todos los actores de la sociedad nacional.

El extenso documento es fruto de las reflexiones compartidas con la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, expertos de diferentes áreas y profesionales laicos que han colaborado a entender la importancia no sólo de la revisión del Anexo “C”, sino el conjunto de las negociaciones que pueden alcanzarse desde “una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocación”.

Oportunidad como nación
Al inicio, el presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Adalberto Martínez Flores, expone que esta es, probablemente, la mayor oportunidad que el Paraguay tiene como nación para propiciar un gran diálogo social, a fin de establecer consensos y concertar el bien común. La carta expresa que “el diálogo en pos del bien común debe propiciar un nuevo estilo social y político, capaz de generar confianza en la ciudadanía, por la responsabilidad y patriotismo al momento de tomar decisiones”. Los obispos sugieren que el proceso esté liderado por una “comisión conformada a partir de las universidades, convocando a los constructores de la sociedad, para definir y proponer un plan, establecer los plazos, la ruta y la metodología, asegurando la integración y la participación de los representantes idóneos de diferentes sectores”.

Una mirada a la situación
Los obispos señalan en el documento que “han ocurrido situaciones de crisis y serios cuestionamientos como el más reciente de agosto del 2019, en torno a la firma en secreto de un acta bilateral, que la opinión pública describió como un atentado a la soberanía y un desequilibrio aún mayor en detrimento del país. Esto hasta hoy tiene un impacto gravitante sobre la confianza al actual Gobierno. Reconocen que “los bienes recibidos gracias a ITAIPU, han aportado al desarrollo del país en muchas áreas de servicio y de desarrollo. Pero es necesario recordar, que la historia de la administración de los mismos bienes, no ha estado libre de codicia y de hechos de corrupción de individuos y grupos de interés particular”.

Una valoración en la perspectiva del bien común
Los obispos recomiendan que “las negociaciones deben orientarse y plasmarse en función del bien común del país y de todos los connacionales, también de los hermanos del Brasil. Ya que toda negociación es una oportunidad de mejorar. Esta debe ser la inquietud y el tono de la diplomacia, a más de insistir en que la atención de muchos aspectos del bien nacional y de las relaciones bilaterales es impostergable. Por más que las realidades de ambos países sean diferentes, se debe permitir que ambos países hermanos puedan crecer en forma sincrónica, armoniosa y justa”.

Se oponen al bien común
Para los obispos se oponen al bien común “los acuerdos que se hagan a espaldas de la ciudadanía, con acciones poco transparentes, tratando este patrimonio como si fuera el bien particular de unos pocos. Que se hagan concesiones inadecuadas en menosprecio de la situación nacional, que requiere de todos sus recursos. Sentarse a la mesa de negociaciones con los pares de Brasil, careciendo de una clara política de Estado y una diplomacia comprometida, que permitan una negociación justa buscando el bien de todos”.

No se trata sólo de mayores beneficios
“Se trata de impulsar desde ITAIPU, que los recursos generados sean administrados libres de corrupción, bajo el control estatal debido, con una gestión transparente y eficiente, enfocada en el desarrollo del país y no en el enriquecimiento de algunos pocos. El destino de los bienes producidos por la represa debe ser también puesto en la mesa de diálogo, para impulsar entre todos la consecución de las metas nacionales”, expresaron.

Un camino mejor para un país mejor
Para los obispos, el Paraguay “debe definir políticas de inversión de la energía y de las ganancias adquiridas de esta industria nacional. Estas políticas deben verse reflejadas en el Presupuesto General de la Nación, favoreciendo el uso de los recursos generados por la Binacional”. Recomiendan “la creación y capitalización de un Banco Nacional de Desarrollo, capaz de financiar obras de infraestructura que propicien nuestra Industrialización”. Finalmente, los obispos en su carta pastoral dicen estar “llamados a participar y acompañar todo lo que contribuye al bien de nuestro país, trabajando para fortalecer el camino del diálogo, del encuentro y del servicio a todos, en especial a los más necesitados”.