Carta al Lector

Ningún aspirante al Gobierno debe excluir de su programa el Ministerio de Energía

El sector Energía es, sin lugar a dudas, el pilar más vigoroso que sostendrá cualquier modelo de desarrollo del aparato productivo nacional.

Sin embargo, debemos señalar e inclusive enfatizar una vez más, que si las administraciones de turno del país no comprenden la necesidad de la creación de un Ministerio de Energía, que centralice, coordine y regule las actividades que se realizan en este importante subsector de la economía nacional, la participación del sector Energía en la materialización de un futuro mejor para nuestro país seguirá siendo dispersa, anárquica e ineficiente.

La comprensión de esta estrategia, inclusive mediante planes concretos, debe formar parte, hoy mismo, de los programas de Gobierno que los candidatos a presidente e inclusive aspirantes a candidatos a la presidencia, propagandizen en la actual campaña de captación de votos.

Estamos plenamente conscientes, la experiencia nos enseñó, que la mera incorporación de tópicos tan vitales para la construcción del futuro que todos anhelamos en los programas es insuficiente. Esa es la razón por la cual pedimos al pueblo elector paraguayo que examine, cuidadosamente, además del contenido de los programas, la actitud de los que propagandizan estos planes. En otras palabras, si lo hacen sólo y exclusivamente con propósitos electoralistas o si realmente, sinceramente, reúnen las condiciones, personales y profesionales, para llevarlos a la práctica en el caso que ganen las elecciones y asuman el poder.

El Ministerio de Energía, como ya lo hemos señalado en ocasiones anteriores, será el responsable de elaborar la política energética del Gobierno Nacional y, lo principal, impulsar su ejecución, apuntando principalmente a la utilización masiva del abundante excedente energético que aún tenemos en las grandes centrales hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá, que en el presente “cedemos” casi a su precio de costo.

Hay condiciones para que la tasa de utilización de esa energía limpia y renovable se incremente en forma considerable. Hasta la matriz energética, la estructura de utilización final de la energía divulgada recientemente por el Viceministerio de Minas y Energía así, lo demuestra.
La paradoja paraguaya en el campo energético es ya racionalmente insostenible. En el Kuwait hidroeléctrico de la región, nadie comprende por qué razón Paraguay, a pesar de ser dueño de la mitad de la energía que produce la hidroeléctrica que en el 2016 batió el récord planetario de producción, siga basando su consumo de energéticos en la biomasa y en los derivados del petróleo (82% del total) y relegue la energía eléctrica a un incomprensible 18%.

Recordemos que nuestro país importa hasta el último litro o kilo de derivados del petróleo, y que sus bosques están desapareciendo, arrasados por una acelerada deforestación.

Incorporado el Ministerio de Energía al aparato administrador estatal, obviamente, no sólo otorgará los roles de este importante escenario, sino también controlará el desempeño de cada uno de sus actores, por ejemplo la ANDE, que de acuerdo a los planes deberá hacer frente a una creciente demanda de la energía eléctrica, deberá realizar fuertes inversiones, prioritariamente en sus redes de distribución, luego en las líneas de transmisión y, en un horizonte más distante, no tanto para algunos técnicos, también en generación, aunque de esto último ya se haría cargo la flamante cartera de Estado.

El nuevo Ministerio deberá encargarse igualmente de las negociaciones relacionadas con Itaipú y Yacyretá, así como de los futuros emprendimientos de carácter binacional que hoy figuran en los planes, inclusive de nuestros vecinos.

Pese a que muchos especialistas sostienen que el aparato estatal debe achicarse, entendemos que la incorporación del Ministerio de Energía no implicará mayores gastos para el Estado, porque en sus inicios puede aprovecharse la infraestructura, así como los funcionarios y el personal técnico del Viceministerio de Minas y Energía. La relevancia del sector y, principalmente del papel que representará esta nueva cartera, en el futuro, justificará ampliamente cualquiera de sus posibles gastos.

Finalmente, aunque parezca repetitivo, insistimos, el Ministerio de Energía es la clave que debe impulsar cualquier Gobierno si realmente pretende modificar cualitativamente el nivel de vida en nuestra República.