Carta al Lector

Blindemos a la ANDE de la perjudicial injerencia politiquera

La Administración Nacional de Electricidad (ANDE), la empresa pública más importante con que cuenta el país, tanto por la función que le compete en la actividad económica del país por el extraordinario patrimonio que administra, así como por su carácter de parte constitutiva de las entidades binacionales Itaipú y Yacyretá, debe estar blindada ante cualquier injerencia perjudicial de los políticos de turno, sean estos de la ANR, PLRA, FG y de otros partidos y movimientos.

Los ingenieros y técnicos y, en general todo personal que fue calificado con recursos de la empresa eléctrica del Estado paraguayo, constituyen su capital más valioso, principalmente para el sector eléctrico nacional, razón por la cual deben ser protegidos de ciertos recurrentes atropellos exógenos, especialmente los perpetrados por algunos mandamases de turno, sean del nivel que fueren, de estas organizaciones políticas, cuyas intenciones, prebendarias y clientelares, lejos están de coincidir con la visión y misión de una empresa estratégica como la ANDE.

Por consiguiente, a la hora de evaluar la capacidad, el rendimiento, etc., de los integrantes del actual plantel de profesionales, técnicos y trabajadores de la empresa eléctrica, los únicos criterios admisibles, al menos para esa masa de 1.355.217 usuarios a la que hoy sirve, deben ser la eficiencia, la honestidad, la idoneidad y el patriotismo, también para los que estén en proceso de incorporarse a este valioso plantel.

De lo expuesto en el párrafo precedente se desprende que ciertos vicios, muy característicos de la politiquería criolla, como el amiguismo, el prebendarismo, la injerencia prepotente de políticos inescrupulosos, que no es más que la irrupción de un toro en una cristalería, así como la persecución a ingenieros y técnicos porque estos no se allanan ante sus caprichos, deben ser suprimidos, definitivamente, de las prácticas concernientes al funcionamiento de la estatal, tanto en su interior, como de aquellos que provengan de afuera, con el espurio propósito de someterla a sus intereses mezquinos y sectarios.

No obstante, somos conscientes que para erradicar esa “pandemia” del ámbito de la empresa eléctrica estatal, el país, sus clientes, el electorado, debe exigir la designación para sus importantes cargos, todos sin excepción, de administradores responsables, con altas dosis de coraje e incluso valentía.

Aún cuando parezca una redundancia reiteramos que del presidente de la República, el actual y el que emerja triunfante de las urnas el día 22 del presente mes, así como de los legisladores, diputados y senadores, dependen las medidas, resoluciones, decretos e inclusive leyes que permitirán proteger a la empresa estatal de todo tipo de abusos, tanto de los ya perpetrados, como de los que hoy aún están agazapados detrás de arteras maniobras politiqueras, esperando su turno para abalanzarse sin contemplación alguna sobre la cosa pública.

Los programas y discursos electoraleros soslayan e inclusive desprecian esta relevante cuestión, razón por la cual pedimos e insistimos al pueblo que los lean y escuchen de nuevo, pero con mayor atención, porque tal vez de esta actitud dependa la decisión de reorientar sus votos, ojalá correctamente, porque los primeros beneficiarios serán ellos, como usuarios de la ANDE y, en definitiva, el país, porque es propietario de la inmensa riqueza que aún no somos capaces de apreciarla en su verdadera dimensión.